Sueños que se hacen realidad
En Estanco Trobajo 3 – Loterías Dos OrOs, llevamos cinco años al frente de un negocio con mucha historia. Desde que tomamos las riendas, hemos visto cómo nuestras ventas de lotería no han dejado de crecer año tras año, sin necesidad de realizar grandes campañas o colaboraciones. Creemos que esto es una prueba clara de la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros.
Aunque el estanco ha sido parte de la comunidad durante mucho tiempo, la incorporación de la venta de loterías se realizó en 2014, cuando se adquirió la licencia de otro negocio. Desde entonces, hemos trabajado con constancia y dedicación para ofrecer a nuestros clientes un servicio completo, no solo en la venta de loterías, sino también como punto de cobro de premios menores, lo que ha atraído a nuevos clientes que valoran nuestra atención cercana y personalizada.
Nuestro equipo humano está compuesto por tres personas: Patri, Lara y Miguel, siempre dispuestos a atenderte con un trato amable y profesional. Nos enorgullece ofrecer un horario amplio para facilitar que nuestros clientes puedan hacer sus apuestas o gestionar sus cobros de manera cómoda y eficiente.
En Estanco Trobajo 3 - Loterías Dos OrOs, nos dedicamos a brindar un servicio de calidad, enfocado en la cercanía y en la atención personalizada, para que cada cliente encuentre en nosotros un lugar de confianza para hacer realidad sus sueños.
Anécdotas de suerte
Una clienta vino la víspera del sorteo pidiendo un décimo que terminara en 8. El terminal le ofreció el número 88008, pero lo rechazó porque lo consideraba «feo». Al día siguiente, ese mismo número resultó ser el «Gordo» de Navidad. La clienta se quedó sin el premio y nosotros sin la oportunidad de haber vendido el número ganador.
Un cliente llegó con dos décimos antiguos no premiados y nos pidió que eligiéramos uno para hacerle tres del sorteo del día. Por suerte, seleccionamos el que terminó siendo premiado con el segundo premio. Pero la historia no termina ahí: horas antes del sorteo, el cliente regaló dos de esos décimos a su hermano y a un amigo. Al final, les regaló a ambos 3.000 € cada uno sin saberlo. ¡Una historia de generosidad y buena fortuna!